miércoles, 10 de diciembre de 2014

UN MILLÓN DE GOTAS de Víctor del Árbol

Título: Un millón de gotas

Autor: Víctor del Árbol

Editorial: Destino

Colección Áncora y Delfín

1ª Edición: 13 de mayo de 2014

Páginas: 672

ISBN: 978-84-233-4813-8

Género: Novela, negra, thriller, histórica



Autor
Víctor del Árbol, nacido en Barcelona en 1968, fue funcionario de la Generalitat desde 1992 hasta 2012.
Cursó estudios en Historia en la Universitad de Barcelona, colaboró dos años como locutor y colaborador en el programa radiofónico de realidad social «Catalunya sense barreres» (Radio Estel, ONCE). Como escritor fue finalista del Premio Fernando Lara en 2008 con El abismo de los sueños (no publicada) y ganó el Premio Tiflos de Novela en 2006 con El peso de los muertos. En 2011 publicó La tristeza del samurái (Editorial Alrevés), que ha sido un éxito nacional e internacional. Traducida a una decena de idiomas (Holanda, Polonia, Rumania, Macedonia, Israel, Italia, Francia, Estados Unidos, Brasil, China Continental) y best seller en Francia, cuenta con el reconocimiento de la crítica y de numerosos premios. Entre ellos, Le Prix du polar Européen 2012 a la mejor novela negra europea que otorga la prestigiosa publicación francesa Le Point en el festival de Novela Negra de Lyon, le Prix QuercyNoir y el Premio Tormo Negro.
En Enero de 2013 publica su novela "Respirar por la Herida" que fue finalista a la mejor novela extranjera en el festival de cine Negro de Beaune, finalista en el II Premio Pata Negra de Salamanca, finalista a la mejor novela negra 2014 que otorga el festival VLNC. Traducida al francés, la prestigiosa editorial Rosenbloom ha adquirido los derechos de edición en inglés para Australia, New Zeland, UK y USA.
El 13 de mayo de 2014  publica su última novela, hasta la fecha "Un millón de gotas" (editorial Destino) cuyos derechos ya han sido adquiridos para su traducción al francés por la editorial Actes Sud. Una semana después de salir a la venta, se agota la primera edición.

Sinopsis

Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía.
Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño.
Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar.
Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Nazino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.

Opinión

El reto al que me someto con Víctor, es muy difícil, como reseñar un libro, y poner en palabras algo que te ha dejado sin ellas, él se las ha llevado todas, se las ha apropiado y las ha tejido y jugado con ellas, de forma tan magistral, que cuando las tienes en tus manos, te parecen vacías y sin contenido.

Para mí, y eso que he leído y conocido a muchos buenos autores este año, el mejor ha sido Víctor del Árbol, me sedujo y jugó con mis emociones a flor de piel con La tristeza del samurái, y ha llegado al culmen, al mío, no sé si al suyo, con Un millón de gotas, donde ha tocado y desgarrado mi alma, con un quejido y un lamento como solo se puede hacer con el arpa de los sentimientos.

Voy a intentar contar sin desvelar, la historia que se esconde tras esa catarata de gotas, que os inundará por completo.

Gonzalo Gil  un abogado anodino, pero íntegro, vive y trabaja como puede bajo la sombra omnipotente de un suegro Agustín González, dueño de uno de los mejores bufetes de la ciudad, queriendo mantenerse a fuera de su órbita, mientras su mujer Lola, que vive en un mundo paralelo de silencios y mentiras, intenta por todos los medios que se asocie con su padre.

La hermana de Gonzalo, Laura, policía se ha dedicado en cuerpo y alma a investigar una red criminal que mató a su hijo de ocho años, y que aniquiló todo vestigio de vida normal en ella. Cuando a través de Alcázar, su jefe, recibe la noticia de que su mayor enemigo y sospechoso de la muerte de su hijo, Zinóviev ha sido torturado y asesinado, y ella es la principal sospechosa, toma una drástica decisión, que cerrará el caso oficialmente.

Tras la muerte de Laura, Gonzalo recibirá información, y el ordenador de su hermana, y ambas cosas le darán un giro radical a su vida, poniendo en duda, cada una de las certezas sobre las que se aposentaba su existencia.
Tras la compleja red criminal Matrioska, que comienza a investigar, Gonzalo se encontrará con la vida de su padre, Elías, un héroe al que siempre admiró, y al que perpetuamente rindió homenaje, subyugado por la imagen que de él siempre dio Esperanza, su madre.
Y aquí damos el salto al pasado donde encontramos a ese héroe Elías, de padre minero, comunista, que en pos de sus ideales se desplazó a Rusia a estudiar, tras licenciarse en España, para servir al régimen que allí imperaba. Por circunstancias del azar, resultó preso y acabó deportado en la isla de Názino, donde conoció a las personas que resultarían ser sus referentes el resto de su vida, Irina y su hija Anna, e Ígor, ese depredador cruel que le perseguiría toda la vida.
Este hecho, donde se marcaría a sangre y dolor el resto de su vida, hace de Elías, la persona que fue, modulada, transformada. Pero Elías Gil, tiene más historia, vive la guerra civil, y la posguerra, y Víctor nos cuenta episodios de la Historia, que están escondidos debajo de la alfombra de la vergüenza internacional, y los saca, los airea y los expone de modo brutal y auténtico, mostrando las caras del ser humano, que en las condiciones más extremas es capaz de lo mejor y de lo peor.
De esa historia es de la que se va enterando Gonzalo, que tenía los ojos cerrados ante una realidad que nunca quiso ver, en el camino, se encontrará a sí mismo, y a Tania y se desencontrará de aquel que fue. Y madurará tomando decisiones que nunca pensó que tomaría, con respecto a él y a su familia.

Como ya he dicho no es una lectura fácil, es dura, pero no tiene crueldad gratuita, es un reflejo de la realidad como existió, por más que intentemos esconderla o soslayarla. Aquello ocurrió, y no se puede olvidar, no se debe olvidar. Y esa realidad la transforma en historias, en vivencias de personajes, con una maestría sin igual, con un despliegue de personajes imprescindibles, principales y secundarios, magníficamente retratados y pulidos.
Personajes que se caen y se levantan, que no son ni totalmente buenos ni totalmente malos, porque en la vida hay infinidad de grises.

En alguna ocasión tuve que cerrar el libro, apabullada por los sentimientos, con las lágrimas corriendo por mis mejillas. Y volver a leer, porque Víctor escribe para releer, porque sus frases y sus textos son para leer e ir digiriendo, asimilando, absorbiendo toda la belleza que es capaz de plasmar en el papel. Sus libros son en definitiva para vivirlos y sentirlos, para notar que te arañan el corazón, ir entresacando frases, anotándolas, para un rato después, días después seguir disfrutando de la lectura.

Así que no os puedo contar más, porque no es un libro para contarlo, es para vivirlo, eso sí, espero haberos convencido para leerlo.

La primera gota es la que empieza a romper la piedra.
La primera gota es la que empieza a ser océano.

Gracias Víctor por escribir así, ya tienes una lectora incondicional. ¡Enhorabuena!




Saludos y nos vamos leyendo

14 comentarios:

  1. Madre mía. Este libro ya se lo he encargado a los Reyes Magos. He leído La tristeza del samurai y Respirar por la herida. Pero si hubiera tenido alguna duda al respecto, tu reseña las hubiera disipado de un soplo.

    Me alegro de que hayas disfrutado tanto.

    Un saludo.

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  2. ¡Nos tiene locas, Mari! Ya ni disimulamos.

    La verdad es que las mismas sensaciones que cuentas, eso de tener que parar la lectura porque me había emocionado, me pasó unas cuantas veces. Normalmente subrayo mis libros (que para eso son míos), pero este no me atreví. Copié las frases en una libreta que estaba guardando para algo especial. De vez en cuando echo un vistazo.

    Tengo que leer sus otros libros, he empezado por este.

    Un beso!!

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    1. No se puede disimular. El mío tiene post-it de colores, muchos. La tristeza es muy bueno, y tengo pendiente Respirar por la herida.
      Besos

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  3. No me gustan las lecturas duras, pero la verdad es que veo tan buenas opiniones de este libro que me parece que lo voy a terminar leyendo, porque me parece que me estoy perdiendo algo que no debería, y más después de leer tu reseña.
    Un beso!

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    1. Es duro, pero está muy bien escrito, y cuenta cosas que no se deben obviar. Hay mucha belleza en sus palabras. Un beso

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  4. Lo tengo muy arriba de mi lista de espera, y después de leer tu reseña y los comentarios, lo voy a adelantar más.
    Un beso, Mari.

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  5. Que reseña!!! Te dan ganas de empezar a leerlo ya, que es lo mejor que se puede decir después de leerla. Enhorabuena Mari!!!!

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  6. Me encantó! Es un libro durísimo que me tuvo encogida y emocionada hasta terminarlo
    Besos

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