Autor: Julio
Muñoz Gijón
Editorial: Ed. Almuzara.
Fecha publicación: 2013.
Nº Páginas: 176
Nº Páginas: 176
ISBN: 978-84-15828-37-2
Género: Policiaca, humor
Género: Policiaca, humor
Autor
Julio Muñoz Gijón, nacido en Sevilla en 1981, es periodista
y escritor, actualmente redactor jefe del canal de TV de la Federación Española
de Fútbol y acompañante habitual de la Selección Española. Fue reportero en
España Directo donde se hizo famoso por su reportaje en el terremoto de Lorca,
cuando se derrumbó la iglesia mientras el programa emitía, y en Andaluces por
el mundo. Fue nombre líder de las redes sociales en Sevilla en el año 2013 a
través de su twitter @RancioSevillano, que cuenta con más de 25.000 seguidores.
La definición de sí mismo, es bastante más divertida y la
podéis encontrar en su blog:
Sinopsis
¿Y si hubiera un serial killer de sevillanas maneras? ¿Y si
mandara una nota al ABC después de cada crimen? ¿Qué pasaría si se confabulara
con sus compinches en Cash Badía, alternara en El Tremendo o se hablara de él
en el Garlochi? ¿Y si los sospechosos fueran caras conocidas de la Sevilla más
tradicional? ¿Soportaría el presidente de uno de los equipos de fútbol de la
ciudad un interrogatorio sobre un asesinato solamente con un zumo de naranja?
¿O un artista de la canción ligera? ¿Y una pareja de humoristas? ¿Y todos los
demás? ¿Y si ese violento paisano asesinara... con una afilada regañá y solo a
modernos que no comulgan con las esencia de la ciudad?
Opinión
Cuando ví el título de esta novela, me quedé un poco
parada…No, seamos realistas, muy parada, leí la contraportada, y fue amor a
primera vista.
Para ello voy a empezar, por donde se suelen empezar las
cosas, por el principio. El hecho de quedarme parada, es que yo sabía lo que
era la Regañá, y por tanto, no imaginaba, como y porqué se llamaba así la
novela. Para ahorraros tiempo os dejo la definición para aquellos que no sabéis
qué es…que seréis más o menos los de Despeñaperros hacia arriba.
Regañá: Especie de torta dura y muy fina de pan, típica de varios lugares de la Andalucía. Tiene textura dura y crujiente y se suele servir como acompañamiento para diferentes platos o aperitivos. Es lo que en diferente forma se suele conocer como colines o bastones.
La acción transcurre en Sevilla, a un mes escaso de Semana Santa, con todo lo que ello conlleva turística y económicamente, al margen por supuesto, de lo religioso.
Aparece un primer cadáver colgado de una viga del techo de
la basílica de la Macarena, lugar emblemático por excelencia de la ciudad.
Lleva una camiseta que pone “No hay pan
para tanto chorizo”, así que deducen que es un “perroflauta” del 15 M.
Y lo más intrigante, el arma
asesina que se utiliza y que se utilizará en todos los asesinatos, la
Regañá.
No hubiese importado demasiado, si no fuese porque se recibe
un anónimo hecho con recortes de letras de periódicos y revistas que anuncian nuevas e inminentes muertes.
«ESTO SÓLO ACABA
DE EMPEZAR, SERÁN 7 REVUELTAS, 7 LATIGAZOS. QUEDAN DEUDAS POR COBRAR».
Luego no es un asesino corriente, parece que va a ser un asesino en
serie, y por tanto, requieren la presencia de un especialista de Madrid, el inspector
Villanueva, que se acompañará del oficial Jiménez.
Y aquí empiezan, las risas sin control, los guiños, la ironía, el
juego, o fuego cruzado entre la Sevilla castiza e inmovilista, y la Sevilla
moderna, que intenta abrirse paso.
Para alguien que no sea de Sevilla, algunos guiños, son más difíciles
de comprender, pero en cualquier caso, la guasa sevillana está al orden del
día.
Los personajes que te encuentras, son sencillamente delirantes, porque
son reales, y verlos en las situaciones que los pone el autor, es una gozada.
Los policías, no tienen desperdicio, el oficial Jiménez más arte no
puede tener, y el pobre Villanueva, que aterriza en otro planeta, es digno de
imaginar.
Qué se puede decir de encontrarte a Jose Manuel Soto, Antonio Burgos,
los Morancos, Lopera, Vicky Martín Berrocal entre otros, mezclados entre
asesinatos e investigaciones, y sobre todo la prisa por resolver el caso antes
de que comience la Semana Santa.
El final, inigualable, risas a carcajadas.
Qué voy a decir, no es una gran novela negra, pero es esa novela
policiaca que te hace falta en determinados momentos, en la que sencillamente
te dejas llevar, te ríes, lo pasas bien, y probablemente cuando vayas por la
calle, y recuerdes alguna de las escenas, te reirás, dando lugar a que el
personal, dude de tu salud mental.
De hecho, mientras escribo esta reseña, no puedo dejar de sonreír.
Si podéis no la dejéis pasar. Pasaréis un rato inolvidable, fijo.
Saludos y nos vamos leyendo.