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martes, 4 de mayo de 2021

LA CULPA LA TUVO EVA de Alicia Domínguez

 

Título: La culpa la tuvo Eva

Autora: Alicia Domínguez

Ilustradora: Cari Santos

Editorial: Olé libros

Primera edición: 21 de diciembre de 2020

Nº de páginas: 188

ISBN: 978-84-18208713

Género: Relatos, narrativa



Autora

Alicia Domínguez, nacida en Madrid en 1966, aunque se considera gaditana de adopción. Es doctora en Historia por la Universidad de Cádiz y Máster en Gestión y Resolución de
Conflictos por la Universidad Oberta de Catalunya. Ha publicado El verano que trajo un largo invierno (Quorum Editores, 2005), Viaje al centro de mis mujeres (Editorial Proust, 2016) y Memorial a Ellas. Que su rastro no se borre (Editorial Proust, 2018). En la actualidad, colabora con varias revistas literarias y es articulista de ‘La Voz del Sur’. Su última publicación es un libro de relatos La culpa la tuvo Eva.

Sinopsis

¿Qué tienen en común un ranchero australiano que se ve obligado a abandonar su tierra por la sequía con un inmigrante ecuatoriano cuya vida se quebró por culpa de un desgraciado accidente? ¿O una auditora cuyos escrúpulos le impiden falsear las cuentas de una multinacional con un oficinista cuya vida gris se ve alterada por la adquisición de un callicida con el que establece una relación casi erótica? ¿O una víctima de violencia de género que se siente obligada a ayudar a su maltratador, aun a riesgo de su vida, con una superviviente del desastre de Chernóbil? ¿O una enana, convertida en mujer bala, con un yonqui que urde un plan para desvalijar la casa de una anciana? ¿O una enferma de cáncer ávida de vivir su último viaje a Nueva York con un médico de un CIE en lucha entra lo moral y lo legal? ¿y todos con Eva, la primera mujer? Tal vez nada, o tal vez todo… Un todo basado en ese supuesto pecado original que nos hizo libres, aun a riesgo de sufrir.

Opinión

El libro que traigo es de esos que como los buenos vinos hay que degustar poco a poco, voy a explicar por qué. Ya conocía a la autora y he viajado al centro de sus mujeres, así que sabía que lo mejor era tomarlo con calma en mi reencuentro.

Se trata de un libro de relatos, veintiuno exactamente, que la autora va a ir desgranando acerca de un eje común, el libre albedrío, o la libertad que tenemos para tomar decisiones, unas más acertadas, otras menos, pero esa posibilidad de elegir.

Es un libro no muy extenso, podría haberlo leído en un par de sentadas, pero no, no se pueden leer rápido unos relatos tan bien escritos, porque si algo notas desde el mismo momento en que entras en sus páginas es que el lenguaje adquiere otra dimensión en ellos, están cuidadosamente narrados y pergeñados de una forma delicada, amena que te invita a recrearte en cada uno de ellos. Vas a encontrar unas historias que en su justa medida dan la información necesaria para centrarte, meterte en el meollo de lo que quiere contar… apunta y de forma certera te acierta en el lugar en el que el corazón se encoge y el estómago se cierra, ladeas la cabeza, enjugas una lágrima y dices sí, así sí.

Pues eso, como comprenderéis hay que degustarlos, recrearte en ellos.

Imaginas a los personajes con toda su fuerza, esa que los va a llevar a tomar la decisión que les va a condicionar su vida. Presente está el amor en todas sus formas, el de madre, el de padre, el de hija, el romántico, el perdido, el amor propio y te enfrentas a historias tiernas, tristes, duras, curiosas y sales de ellas con una nueva mirada, porque frente a ti está la enfermedad, el miedo, la rutina, la culpa, esa última oportunidad que no puedes perder, e incluso la pena enraizada de la búsqueda de los familiares que desaparecieron en la guerra y que siguen buscando con ahínco sus huesos.

Son muchas Evas, y también hay Adanes y la verdad es que es complicado elegir cual me ha gustado más, supongo que “Once minutos”, que tiene toda la garra y la fuerza o ese que te deja con la boca abierta por su ironía “Hoy tenía el cenizo”, o el estremecedor “Puta, tú” o “Redención”. Desde luego no me ha sobrado ninguno, y lo he llenado de post-it para volver a ellos, que volveré; es la ventaja de los relatos, son cortos y se pueden releer una y otra vez.

En resumen, un libro de relatos que es una auténtica delicia, en el que todo es a destacar, temas, personajes y esos sentimientos a flor de piel, que con una prosa limpia y bella te hace pasar unos momentos inolvidables. Muy recomendable, de verdad.

“Al contacto con su calor, se disipan todas las dudas.”

“Su hijo la abraza, mientras me dirige una mirada tan triste que estoy tentada de correr hablarle a él. Le sonrío con una dulzura y una calma que, en verdad, no siento.”



Saludos, a leer y cuidaos mucho.