Título:
Los cerezos de Central Park
Autora: Mayte
Esteban
Editorial:
HarperCollins. HQN
Primera
edición: 23 de septiembre 2026
N.º
de páginas: 534
Género:
Ficción histórica.
Autora
Mayte Esteban (Guadalajara, 1970) es licenciada en Geografía e Historia. Inició su trayectoria editorial en 2014 con Detrás del cristal y, desde entonces, ha publicado dieciocho novelas que abarcan géneros como la ficción histórica, la
narrativa contemporánea y la fantasía. Fue finalista del III Premio Internacional de Novela Romántica HQÑ con La chica de las fotos y ganadora de la décima edición del mismo certamen con Sin fecha de caducidad. En su bibliografía se encuentran títulos destacados como La colina del almendro —publicada en portugués en 2025— y La lectora de Bécquer, ambientada en la Segovia de finales del siglo XIX y principios del XX.
Sinopsis
Tras la Gran Guerra y la gripe española, Elisabeth
Davenport lo ha perdido casi todo: el rumbo de su vida, la esperanza y a su
hijo. Incapaz de superar esa muerte y de mantener abierta la casa familiar,
Almond Hill, viaja a Nueva York para reunirse con su hermano John Lowell. Con
su ayuda, intentará decidir su futuro y salvar la propiedad.
Nada más llegar a Nueva York, Elisabeth conoce a Ian
Brennan, fotógrafo del New York Times que sueña con convertirse en periodista.
Ian busca la verdad de un crimen que ha presenciado a las puertas de un speakeasy;
ella, dejar atrás el pasado y seguir adelante. Aunque pertenecen a mundos
opuestos, cuando sus caminos se cruzan surge una complicidad intensa e
inevitable.
Una vibrante ficción histórica donde el amor, la
pérdida y la liberación desafían el ritmo frenético de la gran ciudad.
Opinión
Conozco a Mayte desde su primera novela y he leído
todas sus novelas publicadas, He seguido su evolución y puedo asegurar que ha
ido a más en su trayectoria, así que tenía claro que iba a leer su último
libro, aún más cuando es una casi continuación del novelón que se marcó con La
colina del almendro.
Si la has leído es mucho más fácil meterte en los
personajes y en la historia, si no lo has hecho, no es indispensable, pero te
vas a comer unos cuantos spoilers, no hay problema, se sobrevive, je, je, je.
En este caso vamos a Almond Hill en Inglaterra, donde
la propiedad, tras los estragos de la guerra y la gripe española está siendo
difícil de gestionar por la única de los hermanos que allí se ha quedado, Elisabeth Davenport, que ha tenido varios
terremotos en su vida que la han dejado apática y sin fuerzas para luchar por mantener
la propiedad. Necesita un cambio en su vida y aunque ella no lo esperaba tan
drástico, su amiga Victoria la
embarca literalmente en una nueva aventura que la llevará a un lugar muy
diferente de donde ella se ha criado, Nueva York. Durante el viaje en barco
donde van las dos con sus hijos conocerán a personas que se harán hueco en sus
vidas.
Un pequeño gran suceso va a hacer que Elisabeth tome
contacto con su nueva realidad dándose cuenta de lo que tiene y de lo que puede
perder. Conocerá en el mismo puerto a Ian
Brennan, fotógrafo que intenta hacerse un hueco como periodista en el New
York Times, algo nada fácil.
La estancia de las dos mujeres y sus hijos será en la
nueva casa que John Lowell, hermano
de Elisabeth, se ha alquilado en la ciudad, donde pretende abrir su negocio, que
tan bien le está yendo en Boston.
La ciudad supone un cambio brutal para lo que están
acostumbradas, mucha gente, muchos eventos, muchas sorpresas teniendo en cuenta
que están en los comienzos de la llamada Ley Seca, que de seca tiene poco, ya
que la gente de un modo u otro va a encontrar la forma de seguir bebiendo, y
para ello se agencian locales alternativos donde comienzan a gestarse los más
turbios negocios. Comienza la violencia.
El señor Brennan es un involuntario espectador de un
asesinato en la puerta de uno de estos locales y decide investigar para tener
la gran exclusiva que lo elevará de fotógrafo a periodista, lo que no imagina
es que hay mucha gente implicada y no va a ser nada fácil lidiar con los
asesinos.
Elizabeth tiene un lastre muy pesado sobre sus
espaldas y aunque intenta vivir y aprender, la culpa por haber dejado a su hijo
fallecido en Inglaterra no la va a dejar avanzar. Para intentar perdonarse y
encontrar su propio camino le escribirá a éste unas bellísimas cartas llenas de
amor, para hacerlo partícipe de lo que hace y siente.
Los sucesos van dar lugar a que ese hilo invisible que
nació en una mirada en el puerto, se vaya enredando y desenredando para que la
familia Lowell y el fotógrafo estén en contacto.
Hay muchas más historias secundarias que se van a ir desarrollando
alrededor de la principal, lo que da más motivos para sumergirse en la lectura.
Y yo no os voy a contar nada más.
Considero que es una novela muy luminosa, a pesar de
que el comienzo es bastante gris y oscuro, pero una vez que la acción se
traslada a la gran ciudad es un no parar de eventos y de circunstancias que
hacen que la vida de los protagonistas suponga un enriquecimiento y desarrollo
personal.
Con un dolor que no se olvida, las personas se dan
cuenta de que hay que seguir adelante, probar nuevas cosas, darse permiso para
vivir y disfrutar, y el perdón solo nos lo podemos dar nosotros mismos, y es
necesario demostrarnos que somos valientes y capaces de gestionar lo que la
vida nos pone delante. Es ese proceso que vemos en los distintos personajes lo
que más me ha gustado y estimulado, así como unas cuantas intrigas, y cómo
lidiar con la mala gente que siempre está dispuesta a hacerte daño.
La ambientación me ha parecido espectacular, los
lugares, los almacenes, los tugurios, la ropa y los peinados están recreados
con bastante pulcritud sin llegar a resultar empalagosos. Ir a Central Park en
plena floración de los cerezos ha sido un viaje dulce y muy lindo.
En definitiva, una novela de ficción histórica que retrata
el Nueva York de los años 20, la lucha por el alcohol, el nacimiento de los
grandes almacenes y las grandes marcas, con mucho amor, cariño y fuerza
familiar, que va de menos a más, y que me ha gustado mucho y por tanto os la
recomiendo sin dudar. Os gustará.
“No era bueno
quedarse anclado en ninguna parte, había que enfrentarse al mundo para que este
no acabase con uno mismo.”
“Si me empeño,
yo también podré florecer.”
“Es el puente
que deja atrás mis miedos y me va a hacer llegar hasta la mujer que persigo
ser.”
Saludos y nos vemos en los libros.


