Como consecuencia de que una escritora amiga, al menos eso
quiero pensar, ha comenzado a hacer en su blog un recopilatorio de palabras y
de lo que significan. Me he puesto a pensar, llevo haciéndolo tiempo, pero
ahora más seriamente, sobre las palabras y el lenguaje.
Qué sencillo nos parece utilizar las palabras para
comunicarnos, pero, ¿realmente es tan sencillo?
Si tomamos un ejemplo al azar, algo simple, por ejemplo una
silla. Yo cuando utilizo la palabra silla, en mi mente, hay una imagen de una
silla, una silla en particular, mi silla, que no es la silla que hay en mi
casa, o en otro contexto, en mi caso particular, es una silla recargada,
espectacular, roja y dorada. ¿Porqué? Porqué si solo digo silla mi mente
refleja esa silla que no forma parte de mi cotidianidad…siempre me lo pregunto.
Y si eso ocurre con algo tan material y prosaico, qué ocurre
cuando nos vamos a esas palabras tan grandes como son el amor, la amistad, la
felicidad.
Podemos hablar de ellas y habrá tantas definiciones como
personas hay en el mundo, porque amor, es algo tan intangible, que cada persona
pensará en un amor, y no en el mismo tipo.
Un enamorado, pensará en el amor apasionado, desgarrador,
dulce y doloroso.
Una madre reciente, pensará en su hijo recién nacido, en ese
ser que para ella lo es todo en este momento.
Una pareja tendrá distinta versión si le va bien, mal o
regular. Si le va bien, verá el rostro de su pareja, sus manos entrelazadas,
probablemente evocará el rostro de la persona amada cuando sea frágil, o cuando
sea fuerte, según sus necesidades. Una pareja que le va regular, pensará en qué
está pasando, que ha perdido y porqué y qué puede hacer para mantenerla, verá
el deber y el esfuerzo. Si la pareja está mal, probablemente no será ni capaz
de visualizar el amor, en lugar de amor, verá rencor, y automáticamente buscará
una referencia externa, una canción, un verso, una película, porque su amor
está cerca del punto final, donde ya no es capaz de reconocerlo.
Una persona sola, verá el amor como algo inalcanzable algo
difícilmente representable como una imagen externa.
He tomado la palabra amor, porque en estos días la están
manoseando y desgastando con el vil mercantilismo del día de los enamorados, y
nos están condicionando a que cuando hablemos u oigamos la palabra amor, sea un
corazoncito rojo, y yo me niego.
Todo esto es mi opinión, evidentemente, no estoy en la
cabeza de todo el mundo, pero cuando hablo con las personas, me doy cuenta de
que no hablamos el mismo idioma.
Decimos las mismas palabras, pero tienen distinto
significado.
Si esto ocurre con solo dos palabras, es fácil ver que el
tópico cada persona es mundo, es más
que un tópico, es una realidad. Por todo eso, pienso que cuando leo un libro,
que está lleno de palabras, el escritor cuenta una historia, la que está en su
mente, pero vende miles de historias, porque cada uno leerá en sus palabras su
historia particular, la que se hace en su mente.
Por todo eso, os habréis dado cuenta, los que me seguís y
conocéis no me gustan los booktrailers, ni la mayor parte de películas
adaptadas de libros. Porque no son mi historia, la que yo he creado en mi
mente.
Vosotros qué opináis…
Saludos y nos vamos leyendo.
