Autor: Mayte Esteban
Editorial: HQN
Primera publicación: 26 Enero 2017
Nº de Páginas: 272
ASIN: B01N4FP9IJ
Género: Romántica / Ficción Contemporánea
Autora
Mayte Esteban nació en Guadalajara y reside actualmente en Segovia. Se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Alcalá de Henares y escribe desde que era muy joven. Es autora de seis novelas de diferentes temáticas: La arena del reloj (2011), Su chico de alquiler (2011), El medallón de la magia (2012) y Detrás del cristal (2013), Brianda el origen del medallón (2014) y La chica de las fotos.
Ha ganado dos premios en concursos de narraciones breves con los relatos La vida en papel (2008), una historia sobre sueños rotos, y El reflejo (2009), que es la historia inventada del cuadro de Velázquez La Venus del espejo.
Ganadora del premio RNR a la mejor novela sentimental por Detrás del cristal y quedó Finalista del III Premio Digital de HQÑ con su libro La chica de las fotos, que le supuso su publicación en papel
Tiene un blog, El espejo de la entrada, donde podéis seguirla y ver como escribe, sus reseñas y sus reflexiones.
Sinopsis
Mario Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos días. Por más que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su paradero y por ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de policía. Diez años atrás, Javier y Paula mantuvieron una relación que nunca ha acabado del todo. De vez en cuando sellan treguas que duran solo unos días, y de las que los dos salen siempre heridos.
Paula sabe que estar cerca de Javier no es lo más sensato, porque recuperarse después de estar juntos es cada vez más difícil, pero necesita que sea él el que la ayude a encontrar a su padre y no duda en pedírselo. El magnetismo que existe entre ellos es tal que quizá el viaje que emprenden para encontrar a Mario no sea muy buena idea, quizá exponga demasiado sus sentimientos.
Opinión
Hoy traigo un libro que deseaba leer por varios motivos, porque la historia de Javier y Paula en Su chico de alquiler me gustó mucho y me hizo reír con su trama endiablada y esa familia tan particular, quería saber qué ocurría con ese punto final que no se terminó de poner, y porque he sido observadora de la evolución que ha tenido su autora durante varios años y tenía curiosidad en ver cómo se desenvolvía en esta nueva obra.
La sensación que he tenido es, una vez más, me pasa con algunos autores, la de entrar en esa ropa que te resulta tan cómoda que en cuanto te la pones sabes que vas a entrar en un mundo acogedor.
No se trata de una segunda parte, por lo que se puede leer de forma independiente, ya se encargan los personajes de contarnos qué es lo que sucedió hace diez años.
Paula está desesperada porque no sabe nada de su padre, Mario, con el que tiene una relación muy estrecha. Ha desaparecido prácticamente sin dejar rastro, no contesta al móvil y sus más cercanos no saben dónde está. Convencida de que le ha pasado algo grave y que no le harán mucho caso en la policía, se salta todos los trámites y acude a un policía en particular, Javier Muñoz, con el que tuvo una relación intensa y tormentosa a la que nunca pueden poner final, entre otras cosas porque fruto de una de esas recaídas tienen una hija en común, Valeria.
Javier pone el punto sensato a la desesperación de Paula y dado que oficialmente se queda un poco corto, no se lo piensa dos veces, coge la moto y las vacaciones y se dispone a buscarlo con ella, a la desesperada. Quizá no es lo más lógico ya que no hay vez que estén juntos que no acaben sucumbiendo a unos sentimientos profundos que los unen, y que después terminen peleando por la cabezonería de ella y los sarcasmos de él.
Comienza el viaje en moto, a pesar de la negativa inicial de Paula, y se encaminan hacia Zamora que es el último lugar donde se tienen noticias de su padre.
Todo va demasiado lento para Paula y su impaciencia la lleva a estar aún más a la defensiva que lo habitual, mientras que Javier con una infinita paciencia la intenta controlar, a ella y a sí mismo, ya que nota que a pesar de tener pareja, no consigue refrenar lo que ella le hace sentir.
El viaje resulta tan caótico en la búsqueda como en la avalancha de batallas y reconciliaciones que ocurren entre ellos; por el camino dejan anécdotas, rincones y recuerdos y esa conversación que tienen pendiente que nunca termina de cuajar.
Al ir leyendo te ríes, te cabreas, te sonríes y te enterneces porque los toros se ven muy bonitos desde la barrera, y aunque pueda parecer que Javier es un cielo y que todo podría ser más fácil, cuando escarbas un poco más te encuentras que Paula a pesar de todo tiene razón.
Esa mujer nerviosa, impaciente, impulsiva y dura esconde a una mujer frágil, celosa y asustada que se ha hecho de una dura coraza tras la que se esconde y que le impide vivir el momento por el miedo intenso que tiene a sufrir. Parece tener asumido que su vida ha terminado sin apenas haber empezado, porque acalla sus sentimientos dando por hechos cosas que ni imagina.
Me asustó comprender tanto a Paula y a su miedo a sentir para que no le hagan daño, el hecho de querer enterrar su pasado y no ser capaz de pasar página. Esos toros que veía tras la barrera a lo mejor no los tenía tan lejos…por no hablar de la vaca.
Cuando llega un momento en la novela en el que te das cuenta de que todo al final se reduce a vivir y tomar una lección de ortografía, aprender y ponerla en práctica.
Estamos hablando de una novela romántica poco al uso, no hay escenas color de rosa ni nada que haga pensar en algo empalagoso, hay conversaciones divertidas, irónicas, diálogos intensos con personajes de carne y hueso de esos que puedes encontrar en cualquier esquina, con sus luces y sus sombras, sus aciertos y sus miedos, y escrito de una forma sencilla y ágil con mucho ritmo que hace pensar que tras esa fachada tan pulida hay mucho trabajo detrás, se nota, se ve, se palpa.
Y para terminar de redondear tiene numerosas frases de las que te golpean, de esas que haces tuyas porque encierran verdades como puños, y que guardas porque siempre te servirán para seguir adelante cuando te sientas flaquear.
Por todas estas razones os la recomiendo, se lee rápido, se posa en el fondo y te hace pasar muy buen rato.
Cuando una historia se termina hay que ponerle fin. O punto. Pero uno solo. Si se deja en puntos suspensivos no se puede empezar nada nuevo.
Su chico de alquiler
Lo más valioso no es lo que tengo, sino a quién tengo
Porque para no fracasar hay que dejar atrás el pasado
Desnudar el alma provoca mucho más pudor que desnudar el cuerpo
Porque intuye que nadie puede aguantar demasiado tiempo navegando en la indecisión
Siempre es mejor ser sincero que mentir para ahorrar un dolor
Aferrarse a lo bueno, eso es lo que tiene que aprender a hacer
Hay personas a las que se les da bien decir las cosas sin palabras
Saludos y a disfrutar leyendo
