lunes, 18 de marzo de 2019

LA ISLA DE LAS ÚLTIMAS VOCES de Mikel Santiago






Título: La isla de las últimas voces

Autor: Mikel Santiago

Editorial: Ediciones B

Primera edición: septiembre 2018

Nº de páginas: 554

ISBN:  9788466664080

Género: Thriller, suspense




Autor

Mikel Santiago nació en un pueblo marinero de Vizcaya en 1975. El piano de su hermana, que siempre resonaba por la casa, le despertó un apetito muy temprano por la música. De sus primeros libros recuerda las obras de Sherlock Holmes, Los Cinco y Edgar Allan Poe. Comenzó escribiendo relatos y novelas cortas, y publicando sus propios e-books por internet, con lo que consiguió llegar a la lista de Best-Sellers de iTunes, Amazon y Barnes & Noble. Ha vivido en Irlanda, de donde sacó las ideas para escribir su primera novela, y actualmente reside en Ámsterdam, donde trabaja en el mundo del software. Cuando no está entre ordenadores, se dedica a escribir y a tocar la guitarra con su banda de blues-rock. La última noche en Tremore Beach, su debut literario, se ha convertido en un fenómeno desde antes de su publicación y le ha hecho ser comparado con algunos de los maestros de la novela de intriga, como Stephen King, Jöel Dicker o John Connolly.

Sinopsis

Mikel Santiago vuelve a las librerías para atrapar al lector como solo consiguen los grandes maestros del thriller.
Una isla perdida en el mar del Norte.
El temporal se cierne sobre St. Kilda y casi todos han huido en el último ferry. No quedan en la isla más de cincuenta personas, entre ellos Carmen, una mujer española que trabaja en el pequeño hotel local, y un puñado de pescadores. Serán ellos quienes encuentren un misterioso contenedor metálico junto a los acantilados.
Una extraña caja traída por las olas.
A través de unos personajes llenos de matices y secretos, atrapados en el corazón de la tormenta, Mikel Santiago nos plantea la pregunta que sobrevuela cada página de la novela...
¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para sobrevivir?

Opinión

La novela que traigo hoy la tenía leída desde hace un tiempo, pero no me parecía justo reseñarla en un momento en el que no estaba al cien por cien.
Hasta ahora he leído todo lo que ha escrito este autor y aunque me ha gustado quizá esperaba otra cosa. Un error mío porque podría haber buceado más, pero no quise para tener spoiler y es que mira que es difícil hablar sobre ella sin meter la pata.

Estamos en un avión que sobrevuela el océano Atlántico y que transporta una caja de contenido desconocido, pero los científicos que la custodian no están precisamente contentos y tranquilos y Dave Dupree, un agente especial ha recibido una sola orden: Llevar la caja a su destino y si existe algún inconveniente, destruirla; y vaya que si ocurren cosas, tantas que esa orden se queda en un segundo puesto frente a salvar la vida, que tampoco va a ser nada fácil, lo que va a sufrir esta criatura por mantenerse en pie y vivo no va a resultar moco de pavo. Nos lo va a ir contando, con dolor y un punto de cinismo e ironía que me ha ganado. Porque hay que tener muchos bemoles para tomarse a broma todo lo que le va a ir sucediendo.

En la isla de St. Kilda tendremos al resto de personajes. Es una isla pequeña y claustrofóbica de la que casi todos se han ido o están en ello, para pasar la navidad en lugares más hospitalarios y menos incómodos que un islote azotado por una tempestad que se acerca inexorable, que encima tiene pinta de quedarse durante unos días. Allí en el único hotel que queda abierto se encuentran la vieja Amelia, la sensata dueña del hotel Corbett Hill, con fuertes problemas de artrosis y Carmen una española, que llegó huyendo de su pasado y que no desea pasar la navidad con los turrones, ve mucho más animado el quedarse a atender a los inexistentes huéspedes, aunque en el último momento llega Charlie Lomax, que le hace tilín y ella cree que le hace tolón, pero las circunstancias se lo van a poner un poco complicado.

También se quedará en la isla Didi, la dueña de una tienda bar, que aparte de estar algo loca, le da bastante a los porros con los que suele evadirse de la divertida existencia en la isla. Y si hablamos de locura tenemos a Theresa Sheeran, una mujer que perdió a su hijo y desde entonces no tiene la cabeza muy centrada. En Bram un artista que vive al pie de la montaña, encontraremos a una buena persona que dentro de su gran corazón guarda un poquito de amor para aquella persona que lo merece.

Como si no fuese ya un gran problema quedarse aislados hasta que pase la tempestad, los pescadores sacan a flote La Caja, sin saber que es inexpugnable, intentarán por todos los medios abrirla y esto hará que salga a flote lo peor de cada uno. El mal va a sobrevolar la isla y la pregunta es qué hay dentro de esa caja que todos se quieren repartir.

Y hasta aquí puedo contar, y mucho es. Mikel va a jugar con nosotros alternando la narración en primera persona de los personajes principales, consiguiendo así que la angustia sea aún más vívida en todo momento. Pasarán muchas cosas, habrá numerosos interrogantes que nos van a poner los pelos de punta. Se convierte en un thriller lleno de suspense con una pizquita de ciencia ficción. Al final vuela entre tus manos, y eso que no es, bajo mi punto de vista su mejor novela. Eso sí la recomiendo para desconectar dejarse llevar por la intriga y por el ambiente tan claustrofóbico que es capaz de crear, para mí, lo mejor de la novela.

Hay que dejar libre la imaginación, soltar amarras y transportarse a ese lugar inhóspito, si es en una tarde lluviosa y fría aún mejor, para meterse en el ambiente, o al menos para invocar la lluvia tan escasa estos días. Tened cuidado, no os fiéis de nadie y preparaos para sobrevivir. Lo pasaréis bien.

Saludos y nos leemos