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jueves, 29 de diciembre de 2022

QUÉDATE CONMIGO de Elizabeth Strout

 

Título: Quédate conmigo

Autora: Elizabeth Strout

Traductora: Rosa Pérez

Editorial: Ed. Duomo

Colección: Duomo Nefelibata

Primera edición: 24 octubre 2022

N.º de páginas: 332

Género: Narrativa, ficción contemporánea.


Autora

Elizabeth Strout es una escritora estadounidense de ficción nació en Maine, pero desde hace años reside en Nueva York. Autora imprescindible en la literatura contemporánea, cuenta con varias obras, entre ellas Los hermanos BurgessAbide with Me y Amy e Isabelle. Duomo ha publicado con una gran
acogida entre los lectores y la crítica Me llamo Lucy Barton (2016) y Todo es posible (2017). Olive Kitteridge obtuvo el Premio Pulitzer, el Premi Llibreter, el Premio Bancarella y el Premio Mondello, y se convirtió en una alabada serie de televisión. También como escritora de relatos, Strout ha publicado en varias revistas, entre ellas The New Yorker y O, The Oprah Magazine, y ha sido finalista del Premio PEN/Faulkner y del Premio Orange.

 

Sinopsis

Tyler Caskey es como un soplo de aire fresco para la comunidad de West Annett: es joven, carismático, sus sermones son brillantes y de gran sensibilidad. Sin embargo, en cualquier momento las cosas pueden cambiar, y lo que antes era atractivo puede dar lugar a calumnias y murmuraciones. La repentina muerte de la joven señora Caskey deja abrumado a su marido y a sus hijas. Tyler ya no encuentra las palabras adecuadas en la iglesia, ni compasión alguna para aquellos a los que antes inspiraba.

Quédate conmigo nos muestra los distintos matices de las relaciones afectivas, donde cada pérdida cambia una vida, y donde de los lugares más oscuros aflora siempre la esperanza.

Opinión

Desde que leí a la autora gracias a una lectura conjunta con Laky del blog Libros que hay que leer, me he hecho fan incondicional de esta autora, con mucha paciencia creo que he leído todo lo que ha publicado y se ha traducido de ella, al ver que tenía un nuevo sorteo con lectura conjunta ni me lo planteé, directamente de cabeza fui al concurso y tuve la suerte de ganarlo para participar. Este libro es el segundo que escribió (2006), aunque ahora es cuando se ha traducido.

En este caso nos vamos a los años cincuenta, a una pequeña localidad estadounidense llamada West Annett, donde es enviado el reverendo Tyler Caskey, un hombre de fe, amable, guapo, curioso, pero poco ambicioso que está dotado de un poder de oratoria no conocido hasta ahora en la comunidad además de un carisma especial, lo que atrae rápidamente a sus fieles. Estaba casado y muy enamorado de su esposa Lauren, que muere poco después de tener a su segunda hija. Así Tyler se ve abrumado por la situación, solo, devastado, sin la fe necesaria para gestionar la que será de ahora en adelante su vida; para empezar, su madre toma la drástica decisión de llevarse con ella a la pequeña Jeanne un bebé de pocos meses, dejándolo a él al cargo de Katherine, una pequeña de cinco años, tímida y que ha dejado de hablar desde que su madre murió. El reverendo cierra los ojos ante los problemas que se le van acumulando, pensando que así se irán solucionando, pero eso es una utopía, Katherine necesita ayuda y desde la escuela van a dársela, una ayuda que casi me ha puesto a mí los pelos de punta. La necesidad de alguien que lleve la casa mientras él anda tras la oratoria perdida, hace que todo recaiga sobre la señora Connie Hatch, una mujer que han elegido los miembros de la parroquia para que trabaje para él, con un sueldo miserable.

Nos va a ir rondando sobre la cabeza todo el rato la personalidad de Lauren, la esposa, los años que estuvieron casados, lo bonito que parece que fue todo, hasta que algo pasó, o más bien fue pasando, lo que nos dará pie a conocer otras facetas de las familias que acudían a la iglesia.

El tam-tam pueblerino y los cotilleos centrarán la tercera parte del libro, un par de comentarios sacados de contexto y puestos en los oídos adecuados, harán que lo que parecía un sueño se vuelva una pesadilla. Tyler no dará crédito a lo que ocurre a su alrededor, mientras la atmósfera se va volviendo cada vez más claustrofóbica.

La autora nos da una vez más una ambientación muy acertada sin pasarse, nos sitúa en un momento histórico crucial en plena guerra fría, cuando estaba en la cabeza de aquel que podía, el construirse un refugio por si había un bombardeo nuclear, la iglesia era un lugar de reunión más que de oración, las dotes de un reverendo influían en la cantidad de feligreses, y si sus sermones estaban inspirados, eso ya era la caña, si encima se podía ejercer el cotilleo a la salida, diversión garantizada y para eso nos metemos en las vidas de algunos vecinos, que telita. Aporta una narrativa pausada e incisiva, aunque le voy a poner un pero…la religión, cuando comienza la crisis del protagonista, comienza la mía, me iba, no conectaba, ahí sí que me ha ralentizado la lectura. Creo que me hubiera gustado saber más de la época de Lauren que es lo que más me ha interesado y sorprendido.

En resumen, una obra que me ha gustado, aunque no haya llegado a los niveles de las posteriores, novela costumbrista bien hilada y bien escrita con unos personajes muy bien ajustados.

Lauren Caskey no ahogaba a sus hijas, pero tampoco las bañaba.”

La gente creía que el sufrimiento hacía más fuerte, pero a Connie le parecía una estupidez.”

“-¿Por qué no me quiere la yaya?”


 

Saludos y nos vemos en los libros.


miércoles, 24 de febrero de 2021

LUZ DE FEBRERO de Elizabeth Strout

 

Título: Luz de febrero

Autora: Elizabeth Strout

Traducción: Juanjo Estrella

Editorial: Duomo

Colección: Nefelibata

Nº de páginas: 368

Primera edición: febrero 2021

ISBN: 9788417761417

Género: Narrativa actual, intimista


Autora

Elizabeth Strout es una escritora estadounidense de ficción nacida en Portland, cursó estudios de abogacía en la Universidad de Oxford antes de completar su formación en Gerontología en la Universidad de Siracusa. Durante varios años compaginó su carrera profesional con la escritura de cuentos y relatos para diversas revistas literarias de gran prestigio.

Su primera novela, Amy e Isabelle, fue nominada al Premio Orange y el Faulkner. A partir de entonces, su vinculación con el mundo de las letras se estrechó, siendo profesora de Escritura Creativa en universidades como Colgate o la Queens de Charlotte.

En 2009 logró un gran éxito con su novela Olive Kitteridge, obra que fue galardonada con el Premio Pulitzer de Ficción, uno de los más importantes que se otorgan en los Estados Unidos. Ha sido traducida a más de cinco idiomas y recibió una adaptación televisiva en formato de miniserie


Sinopsis

En Crosby, un pequeño pueblo en la costa de Maine, no suceden muchas cosas. Y sin embargo, las historias sobre la vida de las personas que viven allí contienen un mundo entero. Está Olive Kitteridge, una maestra jubilada, irascible, indecorosa, de honestidad inquebrantable. Tiene setenta años y aunque es más dura que una roca, sintoniza con los matices del alma humana. 

Está Jack Kennison, antiguo profesor de Harvard, que busca desesperadamente la cercanía de esa extraña mujer, Olive, siempre tan Olive. Su relación tiene la fuerza de quienes se aferran a la vida. 

Una novela conmovedora que habla del amor y la pérdida, de la madurez y la soledad, y de esos inesperados instantes de felicidad.

Opinión

No había leído nada de esta autora y cuando Laky desde su blog Libros que hay que leer hizo el concurso no me lo pensé. Me tocó y me tocó bien. Quién me iba a decir que una novela tan sencilla iba a poner mi corazón patas arriba.

Estamos en Crosby, una pequeña ciudad de Maine y tendremos una serie de personajes que van a tener sus historias, pequeñas y cotidianas pero llenas de una realidad que te deja sin aire. Como he dicho son historias distintas, algunas tienen su continuación, pero al final van a caer sobre los hombros de Olive Kitteridge. Ella es una maestra de escuela ya jubilada, viuda, con un hijo ausente con el que casi apenas tiene relación y mucho menos desde la muerte de su marido, Henry. Es una mujer ácida, cortante, con las ideas muy claras, odia a muerte al tipo del pelo naranja y no está dispuesta a soportar ningún tipo de ataque de tipo xenófobo. Y aunque parezca imposible tiene una enorme capacidad de empatía, algo que podría resultar extraño a primera vista, porque otras veces es capaz de meter unos cortes de los que hacen historia.

A veces se pregunta si es buena madre, su hijo Christopher está lejos, se fue y ahora tiene una nueva familia con dos chicos que ha aportado su nuera y dos en común, Henry de dos años, y una nieta que no conoce aún, de seis semanas. Todos se han convertido en extraños, educan de distinta forma y se comportan de un modo muy diferente a como lo hizo ella. Cuando comencé ese capítulo me dio miedo de qué podía llegar a pasar.

También está Jack Kennison que con su tranquila forma de ser ha conseguido poco a poco acercarse a ella y hacerse un hueco en su vida. Olive ya no les cuenta las cosas que ocurren en el pueblo a un fantasma, se las contará a él, que intentará solo estar a su lado y no juzgarla, le aportará serenidad y nuevas experiencias a la vida de una mujer que tiene las narices de ayudar a parir a una mujer en medio de una fiesta, pero que sin embargo nunca se ha hecho la pedicura. Tendrá el coraje de agarrar de la mano a una mujer que tiene miedo, sin darle la menor importancia, convirtiendo un sencillo gesto en algo inmenso.

Y va pasando el tiempo, en total casi diez años, trece capítulos, y los vecinos dejan de serlo, unos mueren, otros dejan de poder valerse por sí mismos, unos acabarán en una residencia, otros en un hogar común, donde el temor a no encontrarse por la mañana es algo increíblemente real. Para ello establecerán códigos que les darán confianza.

No hay una actividad intensa, un ritmo firme, hay una leve y rotunda cotidianidad; lo especial es cómo está narrado, con esa forma mágica que te hace sentir parte de la historia, te llena de incertidumbre, de zozobra, de cariño, de miedo, de nostalgia, y de amor, porque el tiempo pasa, y aunque los protagonistas no lo admitan es un hecho que les afecta, y pierden salud, pierden memoria y con ello pierden la que era su esencia.

Vas notando como la tristeza se te va asentando en la boca del estómago, la inquietud, pero no puedes dejar de leer porque la belleza de la forma en la que está escrita te va impregnando y las lágrimas caen, por dentro y por fuera, porque esa Luz de Febrero es la que ves al salir a la ventana, la que has estado contemplando este año infame y te das cuenta de lo mal que lo han tenido que pasar esas personas mayores, sobre todo las que viven solas, las que se han visto abrumadas por esa ausencia de normalidad.

En resumen, un libro escrito con una gran sensibilidad, de una prosa elegante, sencilla, que toca temas de un gran espectro emocional, en las que, aunque la vejez con todas sus implicaciones y la muerte son los que predominan, es precisamente un canto a la vida y a esa esperanza que no se apaga hasta el último suspiro. Os lo recomiendo de corazón, os puede parecer duro, pero es muy bello, al menos a mí me lo ha parecido.

 “Porque en febrero los días se alargaban de verdad, y si uno se fijaba bien, se notaba. Se notaba que al final de cada día el mundo parecía abrirse una rendija más, y aquella luz de más se colaba entre los árboles desnudos, y estaba llena de promesas.”

“La soledad le provocaba llagas. No había tenido ese sentimiento en toda su vida; eso pensaba mientras se movía por la casa. Tal vez era que el terror, finalmente, se estaba retirando y dejaba paso a ese universo claro y diáfano de soledad a la que se enfrentaba.”



Saludos y no dejéis de leer.