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domingo, 4 de enero de 2015

UNA MADRE de Alejandro Palomas.

Título: Una madre

Autor: Alejandro Palomas

Editorial: Siruela

Páginas: 248

Edición: Primera edición 2014.

ISBN: 978-84-16120-43-7

Género: Novela actual



Autor
Alejandro Palomas (1967) es licenciado en filología inglesa y Master in Poetics por el New College de San Francisco.
Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la traducción de autores como Katherine Mansfield, Willa Cather, Oscar Wilde, Jack London, Gertrude Stein o Françoise Sagan.
Ha publicado, entre otras, las novelas:
El tiempo del corazón (por la que fue nombrado Nuevo Talento Fnac), El secreto de los Hoffman (finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2008 y adaptada al teatro en 2009), El alma del mundo (finalista del Premio Primavera 2011), El tiempo que nos une, Una madre. Su obra ya ha sido traducida a ocho idiomas.





Sinopsis
El retrato de una ciudad acogedora y esquiva a partes iguales, de una familia unida por los frágiles lazos de la necesidad y del amor y la mirada única de una mujer maravillosa en un momento extraordinario.
Faltan unas horas para la medianoche. Por fin, después de varias tentativas, Amalia ha logrado a sus 65 años ver cumplido su sueño: reunir a toda la familia para cenar en Nochevieja. Una madre cuenta la historia de cómo Amalia entreteje con su humor y su entrega particular una red de hilos invisibles con la que une y protege a los suyos, zurciendo los silencios de unos y encauzando el futuro de los otros. Sabe que va a ser una noche intensa, llena de secretos y mentiras, de mucha risa y de confesiones largo tiempo contenidas que por fin estallan para descubrir lo que queda por vivir. Sabe que es el momento de actuar y no está dispuesta a que nada la aparte de su cometido.
Un cartel luminoso que emite mensajes desde una azotea junto al puerto, una silla en la que desde hace años jamás se sienta nadie, una Barcelona de cielos añiles que conspira para que vuelva una luz que parecía apagada, unos ojos como bosques alemanes y una libreta que aclara los porqués de una vida entera… Una madre no es solo el retrato de una mujer valiente y entrañable, y de los miembros de su familia que dependen de ella y de su peculiar energía para afrontar sus vidas, sino también un atisbo de lo que la condición humana es capaz de demostrarse y mostrar cuando ahonda en su mejor versión.

Opinión

Hoy traigo, la que para mí ha sido la gran novela del año 2014. Me la habían recomendado tanto, y gente tan dispar, que necesitaba leerla, saber porqué no he encontrado ni una sola crítica negativa sobre ella. Y ya lo sé.
La he leído y releído, y he llegado a la conclusión, como otros llegaron antes, de que sencillamente no puedes hacer la reseña de este libro, es demasiado grande, te impregna demasiado, te deja sin palabras, te golpea, te deja en shock, en un estado del que no sabes si quieres o no, despertar. Y cuando cierras su solapa (es un libro que necesita el papel, un libro hecho para el papel) desde lo más hondo de tu alma, se desliza una palabra que no puedes contener, y que necesitas gritar, GRACIAS. Por esas risas y esos llantos, por esas reflexiones, por esas verdades, porque me ha descrito, porque yo tampoco sabría existir sin mi madre, por todo. Y en mi caso, tuve la inmensa suerte de conocer al autor en persona, y se lo pude decir. Gracias por haber expresado tantas cosas que estaba experimentando en un libro, gracias por haber superado las expectativas, gracias por haberme hecho SENTIR.

La historia tiene lugar en un tiempo corto y concreto, una noche especial, durante una celebración familiar. Se trata de la cena de una familia en Nochevieja.
Por fin y después de numerosos avatares, tras muchas otras cenas fallidas, se van a encontrar en la cena toda la familia. Amalia, la MADRE, Fer, el hijo y narrador, las dos hermanas, Silvia y Emma, la nuera siempre correcta e irritante, Olga, el tío Eduardo, y esos personajes sin habla, que no sin alma, Max y Shirley.

Amalia consigue por fin juntar en la misma mesa a toda su familia, una familia peculiar, igual y distinta a todas las familias, y está nerviosa, como no estarlo, si ha logrado lo que más deseaba, tenerlos a todos con ella, y precisamente por eso es por lo que está nerviosa, cada uno es distinto, lleva a cuestas su pasado y sus manías, sus tics, sus miradas, esos gestos ya conocidos que delatan si hay nubarrones en el horizonte o si hay calma y placidez.

Y ya desde las primeras páginas, adoras a esa madre, a ese personaje entrañable, locuaz, amable, deseoso de agradar, libre, sin pelos en la lengua, con su lógica aplastante que se desliza suavemente sobre esa fina capa de hielo que supone su familia. Esa madre, que se vuelve un poco tuya, porque tiene algo de todas las madres, y que por encima de todo tiene una fuerza inmensa, una enorme capacidad de sorprender y una tremenda inocencia

Estará Fer, que como narrador, hará de anfitrión de nostalgias, sentimientos y  de anécdotas nos hará partícipes de confidencias y secretos, nos abrirá la puerta de la vida de todos, nos enseñará qué hay detrás de las fachadas de cada uno de ellos. Y acabarás fundiéndote con él, sintiéndote un poco más hijo, un poco más hermano, un poco más pequeña también, porque él con sus miedos, certezas e inseguridades es muy grande.

Las hermanas, son ellas, o más bien lo que de ellas ha hecho la vida, con sus manías, sus silencios y sus palabras, sus ironías y sus gestos, sus circunstancias.

El tío Eduardo, ese personaje que llega tarde pero lo llena todo, con sus carcajadas y sus historias, con el cariño desbordante del que quiere y no puede o no sabe.

Y Olga, esa cuñada postiza, ajena, perfecta, que no se entera de nada porque hay demasiadas vivencias no compartidas, ese personaje que está ahí en la vida de todas las familias, que pertenece, pero no consigue ser, por más que lo intenta.

Y durante las horas en las que transcurre esa cena inolvidable, asistiremos, atónitos, a como Alejandro nos hace pasar por todos los sentimientos, desde la risa al llanto, a la perplejidad, a la conciencia, a la certeza y a la duda. Y nos hace SENTIR, de forma descarnada. Nos hace conmovernos hasta la médula y mantenernos en vilo, por todos los acontecimientos que pasarán durante esa noche, las bombas informativas, las bombas emocionales. Y realmente tal como esa familia, al cabo de la noche acabarás exhausto y complacido, con ganas de más, porque han quedado demasiados frentes abiertos.
Y si la historia es magnífica, qué se puede decir de la prosa, esa prosa bella, sencilla, fina y elegante que te hace volar sobre las páginas, y detenerte exhausta, porque lo que escribe es sencillamente maravilloso.

“Creíamos cosas que se creen porque alguien, en algún rincón de nuestras historias, nos dibuja mapas del tesoro con pistas falsas. Luego, cuando esos mapas nos llevan al cofre prometido, saltan los candados y con ellos la sorpresa. Con el tiempo aprendemos que los mapas son de quien los dibuja, no de quien los persigue, y que en la vida sonríe más quien mejor dibuja, no quien más empeño pone en la búsqueda”.

”“Hay que saber cambiar de marcha a tiempo, aunque la dirección sea la misma y la velocidad también”

"Todos hemos sido algo que muchas veces explica lo que somos ahora"

"Yo he perdonado a mi marido. A vuestro padre no"

Espero haberos convencido para leer el libro, con esta reseña, preñada de lágrimas de agradecimiento.
Ha sido mi libro de 2014. Por casi todo.

Gracias Alejandro Palomas por escribir. Gracias a Marina Collazo por todo lo que has hecho, y a Gabriel Neila y a Gabriel Araujo, por su insistencia en que lo leyera. Teníais razón.

Saludos y a leer.


sábado, 6 de diciembre de 2014

Y DE REPENTE...UNA GRAN FAMILIA, con Alejandro Palomas


Todo comenzó el día que me enteré que Alejandro Palomas, al que conocí una vez más por los mundos virtuales, venía a Málaga el 3 de diciembre.
Tenía tres amigos, auténticos entusiastas de este autor, que me animaron de forma unánime a leer sus obras y a conocer al autor.
Como aún tenía tiempo, comencé a indagar y buscar sus obras. Búsqueda infructuosa, tengo que decirlo. No estaba en la biblioteca, ni en ninguna de las librerías de los alrededores. Sorprendente...o no.
Teniendo en cuenta como está el patio, los títulos que se pueden encontrar son siempre los mismos, y poco acordes en muchos casos, con mis gustos.
Eso sí, me documenté y leí sobre sus obras, y mi objetivo, conocerlo en persona. No todos los días se tiene una oportunidad así.

Lo de hacer planes en mi caso es una odisea, soy la excepción que confirma las reglas y cada vez que de mi boca sale la palabra plan, automáticamente, hay una ley universal que se pone en movimiento para que esos planes no se lleven a cabo. Y ocurrió...dos días completos de unas cosas y otras que me iban alejando de mi objetivo; pero no, en esta ocasión mi cabeza y mis ganas fueron más fuertes.

Otra vez desembarqué en Málaga con una tonelada de ilusión bajo el brazo.
Había bastante gente en la puerta, y muerta de vergüenza me introduje en la sala...
Y allí estaba Alejandro, alto, impresionante, con un gesto de timidez y alegría, mientras recibía a sus invitados.
Lo miré y sonrió, porque ya se había conchabado con una amiga, Marina Collazo, y ya sabía quién era yo, cuando tímidamente le dije, que yo era Mari. Me envolvió en uno de sus grandes abrazos en el que me sentí tremendamente reconfortada, y me dio un regalo que nunca olvidaré.
Ponerle palabras a la felicidad es más complicado que a la tristeza, y a mí me faltan para poder explicar todas las sensaciones que recorrieron mi ser, hasta transformarse en una gigantesca sonrisa, que ya no me abandonó en toda la noche.

Y comenzó el acto. Lo presentaba un joven periodista del que no recuerdo su nombre, tan solo que se había leído el libro, se había reído mucho y le había encantado. Alejandro tomó la palabra y comenzó a contarnos el como, cuando y porqué de Una madre. Cual fue el detonante que le hizo querer presentarle al mundo a Amalia, entre risas, y alguna lágrima por mi parte, viví en carne propia lo que él contaba, porque él era yo, y tenía los mismos sentimientos que yo, hacia ese pilar en medio de la nada, esa isla en la que recalar cuando el miedo y la soledad gritan.

Nos habló de él, de lo que había luchado hasta llegar a donde se encuentra, y lo agradecido que sentía, de que con el libro y su promoción había llegado a un punto en el cual se hizo consciente de lo importante que era para él su familia, su existencia y su pertenencia.
Y con sus palabras, sus gestos, su actitud, me di cuenta de que no solo era un gran escritor, era demás fantástica persona, que me había abducido con su generosidad y simpatía, su frescura, su timidez y su fragilidad.
Los minutos se hicieron segundos y mi ansiedad por conocerlo como escritor se iba acrecentando por momentos.
Y ocurrió...llegó mi turno para acercarme a él y llevar a cabo el momento fan, que era hacerme una foto con él, y tras envolverme en otro de esos inmensos abrazos, tengo la instantánea, que en este caso hace bueno el dicho, de más vale una imagen que mil palabras.



Con ese calor y la delicia de sus dedicatorias, volví a casa y he seguido su periplo por Andalucía.
Y hoy poco después de leer sus poemas, he leído que vuelve a casa añorando un abrazo de su madre, que estoy segura le dará con todo el amor del mundo, ese que él es capaz de transmitir con sus palabras y sus abrazos.

Gracias Alejandro por hacerme tan feliz aquella tarde, por esa sonrisa que vuelve cada vez que recuerdo tus palabras.
Gracias a esos amigos que tanto me insistieron para que me desplazara a conocerlo, Marina Collazo, un volvoreta revoltosa e inquieta que intrigó para darme una sorpresa, Gabriel Neila, y Gabriel Aura, escritores rendidos ante otro gran autor.


Saludos y nos vamos leyendo.